viernes, 17 de diciembre de 2010

Warisata enseñó que se puede “aprender haciendo”

Un repaso por los paradigmas educativos de la educación boliviana, tomando como base la experiencia de Elizardo Pérez y Avelino Siñani: una escuela productiva nacida en la década del 30 en Warisata.
FÉLIX PATZI*
En Bolivia, pensar de otra forma la sociedad requiere una revisión histórica de aquellos eventos educativos que marcaron un hito en el tiempo en que fueron planteados, y que pueden ser contemporizados. Uno de ellos es Warisata, una experiencia pedagógica ideada en la década del 30 y protagonizada por Elizardo Pérez.
Dos son los principales postulados de Warisata: la pedagogía y la administración de la educación. Para Warisata, la educación –plasmada en la escuela del ayllu– debía conservar los elementos centrales de la organización social y la pedagogía andina, que consisten en “aprender haciendo”, por lo que el ayllu debía mantener su organización y su cosmovisión.
Los profesores de la escuela ayllu eran jóvenes familiarizados con el ambiente rural. Su actividad principal no era el aula sino los cultivos, las construcciones menores y la elaboración de ladrillos, entre otras tareas, además de una labor social fuera de la escuela y dentro del ayllu.
Warisata no fue una escuela formal sino más bien productiva, en la que los estudiantes tenían la obligación de frecuentar un taller, por lo que el trabajo manual acompañaba al intelectual.
Al “aprender haciendo” –decía Pérez– el alumno aplica sus conocimientos y desarrolla sus capacidades prácticas.
Por otra parte, las autoridades y consejeros de la escuela del ayllu eran elegidos por votación directa y en forma rotatoria. Así se hizo revivir el Parlamento de Amautas eliminado por la hacienda, donde se decidían las políticas educativas aprobadas en asambleas comunales. La educación había sido incorporada a la vida y control colectivo.
Warisata también demostró, de manera real y práctica, cómo organizar la educación y otras acciones sociales de interés colectivo y productivo, inculcando en sus alumnos conocimientos prácticos que les fueran útiles en toda su vida. Sin embargo, este paradigma educativo fue destruido por considerarlo el núcleo de rebelión contra las haciendas de aquella época.
Años más tarde, o específicamente a partir de 1952, se establece otro paradigma, llamado moderno, donde de manera abierta se establece que la construcción social de la cultura o concepción social del mundo de los indígenas es inferior a la cultura occidental moderna.
Desde esta perspectiva, las creencias y tradiciones culturales y comunitarias debían ser combatidas a favor de la producción racional, científica, tecnológica y administrativa.
Lo que intentaba la modernidad era precisamente crear ciudadanos modernos, con lo que en Bolivia debía borrarse la historia india –haciéndola tabla rasa–, y para ello había que machacar al alumno en un recinto cerrado de cuatro paredes donde el poder lo monopoliza el profesor, principal agente de socialización de valores universales en contra de aquellos valores considerados tradicionales.
Por otro lado, se puso en práctica la reforma educativa producto de la Revolución de 1952, que permitió a los indios acceder a la educación sin ningún tipo de restricción. Eso, sin embargo, no significó eliminar las jerarquías y por ello estuvo orientada a reproducir la sociedad estructurada en función de anillos coloniales.
Algunos ejemplos de ello son la creación de una educación rural para indios y otra educación urbana para criollos mestizos; el establecimiento de mecanismos de selección y exclusión para acceder a instituciones de enseñanza como universidades, colegios militares y de policías, además de normales –fundamentalmente en cuanto a acceder a cargos reservados para la élite blanca y mestiza–. A ello se suma el cambio de apellido como mecanismo de fuga para escapar a la estigmatización de ser indio. En otras palabras, la educación del 52 no pudo borrar las fronteras étnicas, es decir que no pudo eliminar la discriminación y exclusión de la población de diversos pueblos indígenas.
Este tipo de educación fue criticada por los indígenas, que reclamaron la igualdad de oportunidades y que su concepción del mundo sea parte de la currícula en todos los niveles.
Frente a este problema, la reforma educativa, dictada mediante Ley en 1994, tergiversó la demanda indígena y estableció la educación denominada intercultural y bilingüe. Este paradigma educativo no soluciona las fronteras étnicas, es decir la colonialidad de la estructuración social y la concepción del mundo de las sociedades indígenas y su idioma nativo, condenando a la propia población en una visión de “ensimismamiento” como si fuese una minoría.
Por ello, en 2006 se planteó otro paradigma educativo denominado Avelino Siñani y Elizardo Pérez, basado en la descolonización, productiva y comunitaria. La idea central es dar fin a las fronteras étnicas, por una parte, y que la concepción social del mundo, incluido el idioma, sea enseñada y hablada por todos, inclusive por los monolingües castellanos, es decir que todo el conocimiento y tecnología indígenas sean parte de la currícula en todos los niveles de educación.
* Ex ministro de Educación.
La frase • “El Estado feudal no podía admitir una escuela que ponga en riesgo su permanencia como régimen”, Carlos Salazar sobre el fin de Warisata.
La frase • “No morirá la obra maestra de Warisata”, Lola Willca Siñani, nieta de Avelino Siñani [agosto del 2006].
El encuentro entre Avelino Siñani y Elizardo Pérez
Carlos Salazar Mostajo, quien recibió el título de maestro rural normalista en la Normal de Warisata, relata en Gesta y Fotografía el encuentro de Avelino Siñani y Elizardo Pérez, ideólogos de la escuela productiva.
Pérez, dice Salazar, recordaba muy bien el primer encuentro con Siñani, o por lo menos así lo describió en sus escritos. “Corría el año 1917. En mi carácter de inspector de La Paz, visitaba las escuelas del distrito, incluyendo las indigenales de Saracho. Ahí conocí la región de Warisata, donde funcionaba una humilde escuela fiscal. Mi visita no hubiera tenido ninguna trascendencia si no hubiera encontrado, en la misma zona, otra escuelita particular, dirigida por un indio llamado Avelino Siñani”.
“Temerario y contrario a los castigos, el indígena Avelino Siñani enfrentó a sus patrones fundando escuelas clandestinas, pues la educación estaba prohibida para los indígenas. El intelectual Elizardo Pérez se le unió y juntos implementaron centros educativos indígenas, erigiendo la primera normal para profesores nativos”, sigue Salazar.
En Warisata, a dos horas de viaje desde La Paz, entre cordilleras nevadas y sembradíos de cebolla, papa, haba y nabo, Pérez y Siñani encontraron asidero para sus ideas. Rápidamente, la población se convirtió en el núcleo de 70 escuelas indigenales y, en 1937, se fundó una nueva escuela destinada a capacitar a maestros indígenas para estudiantes indígenas. De ahí hasta hoy, la normal fue el símbolo de la resistencia aymara. Salazar también relata el derrumbe de Warisata: “El Estado feudal no podía admitir una escuela que ponía en riesgo su permanencia como régimen. Así, en 1940 empieza su saqueo y destrucción, con la complicidad del Estado del 1952”. (La Razón, agosto del 2006).
LOS PERSONAJES
Elizardo PérezCreador de la escuela de Warisata
Nació el 5 de noviembre de 1892, en el pueblo de Ayata, ubicado a 270 kilómetros de La Paz. Falleció el 15 de septiembre de 1980. Fue el creador de la escuela indigenista de Warisata el 2 de agosto de 1931. En homenaje a ello, el presidente Germán Busch dispuso que se de-clare Día del Indio a esa fecha (bolivia.com).
Avelino SiñaniCreador de la escuela de Warisata
Junto con Elizardo Pérez, creó la escuela de Warisata. Por ello fue perseguido, hecho preso y torturado. Dicen que cuando Warisata fue destruida “el Tata Siñani se murió de pena”. A principios de 1900 estableció varias escuelas ambulantes, manejadas por los propios aymaras (Warisata, escuela del ayllu).
Del tintero
Uncía y el inicio de la lucha sindicalLos primeros conflictos en la minería comenzaron con el siglo. Uno de los más significativos fue la Masacre de Uncía, que los mineros tomaron como punto de partida de su lucha sindical. Ante el pedido de los mineros de que se destituya al gerente, se decretó el estado de sitio y en medio del enfrentamiento se ordenó disparar, produciéndose nueve muertos (Historia de Bolivia).
La primera reforma educativaEn 1953 se creó la Comisión de Reforma Educacional y en 1955 se dictó el Código de la Educación Boliviana que determinó modificaciones sustanciales en la estructura educativa nacional. Se concibió los siguientes niveles educativos: ciclo preescolar, primario, secundario, vocacional, técnico y universitario, la educación de adultos, la de rehabilitación y la extra escolar (Historia de Bolivia).
La sublevación de Jesús de MachacaLa década de 1920 se caracterizó por las sublevaciones indígenas. Una de ellas fue la de Jesús de Machaca, debido a la expoliación de tierras, aunque también hubo abusos del corregidor del pueblo. Los líderes, maestros rurales, lograron movilizar hasta cuatro mil aymaras, quienes tomaron el pueblo. El Gobierno respondió con una acción represiva (Historia de Bolivia).

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